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Tuesday, March 11, 2008

LO QUE UNA ESPONJA Y UN TRAPERO PUEDEN CONSEGUIR

Según un estudio realizado en EE.UU., compartir tareas domésticas puede traerle dividendos sexuales a los hombres. Al menos así lo dice Scott Coltrane, sociólogo de la Universidad de Riverside y coautor del estudio.
Y esto porque, según el estudio, a las mujeres les excita ver cómo a su hombre se le ve la raya cuando se agacha para fregar el piso. No, mentira. La verdad es que la simple colaboración de parte de los varones hace que la balanza se equilibre, lo que a ojos de ellas merecería más que una simple palmada en la espalda.
La verdad, yo puedo dar fe de que este estudio está, irremediablemente, equivocado. Durante mis 3 años de casado no he visto nunca que después de una jornada de enjuague, refriegue, aspire y otras maniobras se me premie con una sesión de amor. Quizá no esté utilizando bien el trapero, o mi técnica de secado de platos no sea la más sofisticada, pero por ahora me quedo con convidarla a un buen vino en la terraza. Aunque sólo para exprimentar, para la próxima quizá brindemos en vasitos desechables para no ensuciar loza. A ver cuánto menos nos demoramos en pasar a la pieza.

Sunday, February 10, 2008

HOMO CHILENSIS


De un tiempo a esta parte la televisión y los medios no han parado de presentar evidencias del deteriorado estatus del macho chileno. En un artículo, publicado hace poco, se explicaba que el exagerado apego hacia nuestras madres nos llevó a desarrollar un timbre de voz marcadamente más agudo. Es decir, al hablar, ya estamos dejando en claro nuestra pequeña carga de virilidad. Personalmente, estoy a millas de equipararme con un Barry White, pero lejos al mismo tiempo del galán futbolero de Amor Ciego. Y es que ese programa ha puesto el dedo en la llaga. Bastó con encerrar a una rubia junto a un puñado de la fauna más variada de solteros para desnudar todas nuestras falencias como machos recios. Estando en Alemania recuerdo la insistencia con que nos asociaban, a nosotros los latinoamericanos, con el arquetipo del macho seductor, con el varón capaz de crear emocionantes ilusiones de amor hasta conseguir el corazón de quien fuera, todo envuelto en un manto de protección y seguridad eterna proveniente de un príncipe azul capaz de enfrentarse a enormes dragones por ese amor. Por acá, la verdad sea dicha, la estrategia va por otro lado. Si es que hubiera una, porque hasta ahora, lo que ese programa ha mostrado es justamente lo contrario: semi hombres esperando ser adoptados por una madre que los quiera a pesar de ser como son. No por nada la chica, cada vez que ha sido objeto de alguna gracia, sólo ha podido devolver frases como "ay, cosita", "qué tierno"... Papá, abuelo, ¿fue siempre así?

Monday, January 21, 2008

DECISIÓN

Hace un poco más de una hora, no sabía bien si iba a terminarme lo que quedó del almuerzo de ayer o si me acostaría aguantándome el deseo (livianito de abdomen) hasta la noche de mañana. Se trata de una de mis comidas favoritas, albondigas en salsa de tomates con fideos, lo que hace todo más complicado aún. En la mañana, ¿short -fresco pero informal en exceso- o pantalón -respetable pese a ser implacable con las partes pudendas-? En ambos casos, la decisión que tomé me hizo arrepentirme de inmediato.

Algo parecido estoy viviendo en el trabajo. Como nunca esperé, esta es la cuarta vez que me toca elegir un practicante. Uno entre muchos publicistas que tienen por iguales cantidades "caleta de ganas", "hartas pilas" y "deseos de proyectarse en un trabajo estable". Lo bueno, es que tengo el poder de subirle el pulgar al mejor de ellos. Lo malo, es que debo bajárselo a todos los demás.

En sus caras y frases me veo a mí mismo en mis días de eterno buscador después de egresado. Me veo en ese año que pasé sin que nadie me diera una mínima esperanza. Año en que llegué incluso a diseñar enfoques desesperadamente honestos, como aquella vez que puse dentro de una caja a un dinosaurio de juguete. La idea era que al abrirla, el destinatario se encontrara con el pequeño prehistórico más un texto que aludía a mis esperenzas (pues sólo tenía eso) de convertirme en un gran, pero gran redactor. Simpático, tierno. Recuerdo que en McCann Ericksson simplemente la botaron a la basura. Y es que ya nada nos sorprende. Y lo que es peor, no nos queremos dejar sorprender.

Hoy, esperando encontrarme con chicos dispuestos a bailarme en la mesa para quedarse con el puesto, me he visto enfrentado al desánimo, a la frase gastada, al trámite de ver lo mismo de siempre y contestar lo mismo de siempre: "te llamaremos". Estamos todos mal. Y aunque me pese el estómago al irme a dormir, debo comerme ese plato, si no mañana habrá perdido lo poco de rico que le quedaba.

Wednesday, January 02, 2008

Un

Sunday, October 28, 2007

DIFERENCIA

En el rugby no se hace teatro. En el fútbol, es costumbre. Hay buen rock y mal rock. ¿Habrá buen reggaetón? Uno que se ría de sí mismo, quizá. ¿Calle 13? No se me ocurre otro. En el rugby el sacrificio es ley, el umbral de dolor es alto y se juega hasta con sangre en los ojos. En el fútbol una patadita produce esguinses, desgarros, corte de ligamentos, etc. Los futbolistas salen con cortes de pelo a la cancha, visos y hasta perfumados. Los rugbistas hacen rituales de guerra antes de empezar un partido.
En el rugby no existen los malos cobros: se consulta al video si fue o no fue. Aún cuando la galería se puede tomar cerveza, en el pasado mundial de rugby no hubo un solo detenido. Lo descubrí hace poco y me gustó. Todo lo detestable del fútbol (justo lo adorable según muchos) no existe en el rugby. la parafernalia, la cosa chusca, los resultados, el arreglín, los arbitrajes, la barra brava con cánticos imitados de al lado, los estadios feos, los baños peores, las camisetas feas, el pago para verlo por TV...Desde hoy, me gusta el rugby. ¿Alguien se sabe sus reglas?

Monday, August 13, 2007

EN QUÉ QUEDAMOS

Desde que dejé botado este blog, hace 6 meses, me han ocurrido un par de cosas nuevas y otras tantas han seguido igual.
Hace 6 meses nunca había tomado whisky. Tampoco pisco solo. Hace 6 meses pensaba en hacerme un tatuaje, hoy ya no. Hace 6 meses no conocía conocía a varios de mis actuales compañeros de trabajo. Hace 6 meses pensaba que tener la cámara que me gustaba era una lejana posibilidad. Hoy la tengo, y dentro de estos estos 6 meses, la idea de un rpoyecto fotográfico me ha entusiasmado, me ha desentusiasmado y me ha vuelto a entusiasmar para dejarlo finalmente stand by. En estos 6 meses me he enfermado como 3 veces, me he enborrachado como 2 y me ha dado 1 ataque de pánico que terminó conmigo en la sala de urgencias de la clínica Indisa. He visto el fin de Los Sopranos, la primera temporada de Heroes y la tercera de Lost. Conocí a Dr. House y me volví un fan. En estos 6 meses he vuelto a encuevarme, trayendo por tercera vez la tele del living a la pieza. He instalado teléfono, TV cable e internet. En estos 6 meses he dejado de hablar con algunas personas y me he hecho más cercano a otras. En estos 6 meses conocí Buenos Aires, Con Con en un día de semana y un carrito de completos llamado Los Pincheira. También he revisitado, después de 21 años exactamente, el primer restaurante del que tengo recuerdos junto a mis padres. En estos seis meses asistí al primer funeral de un familiar, supe de la separación de un tío al que nunca veo y fui testigo de la súbita demencia senil de mi abuelo materno. Me he alejado de gente que nunca debí alejarme y he peleado más que nunca con mi mujer por tonteras. También he imaginado al menos una vez por día el posible escenario de ganarme un premio millonario. Por otro lado, me he convencido de que en el actual trabajo que tengo no duraré para toda la vida, lo que me ha llevado a imaginar la seria posibilidad de emprender algo propio. Me he prometido aprender guitarra, italiano y francés. Me he engañado varias veces prometiéndome leer una gran cantidad de libros que se me hacen cuesta arriba: Ulises, El Quijote, Pastoral Americana, Casa de Campo. En definitiva, me he prometido, una y otra vez, cumplir lo que me he propuesto para olvidarme al rato. En estos 6 meses me he encontrado con más conocidos de los que uno quisiera, para tan sólo darme cuenta de que no todos me quieren, ni todos me odian. Aunque el mismo, durante estos 6 meses puedo decir que algo ha cambiado en mí.

Friday, February 16, 2007

LINKS

A diferencia de Héroes o X Men, creo que mi única habilidad especial es la de recordar. A propósito de una línea que escuché en una película, me puse a pensar en el primer recuerdo que tuviera almacenado. Lo desempolvé lo mejor que pude y lo enfrenté. Una imagen, triste, como de despedida. Mi abuela acostada, en sus últimos días. Es curioso que esa imagen, porque de audio no salvé nada, sea justamente de mi abuela, dado que este fin de semana pasado, en mi primera estadía en el Valle del Elqui (o sea, esperando encontrarme con todo lo místico que se supone que debe ser) conocí a una pareja de recién casados, los que, amablemente, nos dieron una dosis de eso que llaman esoterismo. Reunidos alrededor de un pisco de antología (Alto del Carmen de 40º añejado), y bajo un cielo que daba miedo de estrellado y luminoso, en medio de una conversación sobre lo que se supone que conversan dos parejas recién conocidas y de buen ánimo, uno de ellos, Jaime, soltó una pregunta sin aparente conexión con nada: “¿A algunos de ustedes se les ha muerto alguien reciente?”. La cara nos tiene que haber pasado de A a Z. Cuando su mujer desmalezó el pastizal de enigmas y extrañezas, pudimos escuchar el por qué de esa repentina pregunta: Jaime, quien posee un poder especial, había sido capturado por la “energía” que proyectaba Karen, mi mujer. Esa energía provenía de su aura y de su difuso guardián espiritual, a quien Jaime describía como alto, moreno y peinado para el lado. Sentía, más bien, según sus propias. Yo soy escéptico. Práctico y arrogante. Ver para creer. Sin embargo, y aquí es donde cierro el círculo, me dijo que sentía a alguien cerca de mí, no cuidándome, pero que no estaba solo…Y bueno, como decía antes, es curioso que él me haya hecho pensar en mi abuela estos días, justo cuando me estoy empeñando en recordar mis primeros recuerdos, y lo único que puedo traer a imágenes es la cara, la idea de la única persona cercana que se me ha muerto: mi abuela.